viernes, enero 09, 2009

UN DÍA EN EL PARQUE...


Aquí me tienen escribiendo nuevamente sobre un día que me llamó la atención, tal día fue ayer. Todo comenzó al despertarme a las 12:30 pm, tenía pensado no salir de mi casa pero al asomarme por la ventana contemplé un día tranquilo, perfecto para leer, esperé hasta que fueran 3:50 pm, ya en hora tomé mi encendedor, mi puro Santa Clara del No. 1, mi libro de Añoranzas y Pesares de Tad Williams y dispuse mi paso al quinto puente en la calle Paseo del Río, al llegar ahí vi a una parejita en el puente y preferí encaminarme hacia el parque Tagle pues quería soledad, pude correrlos sutilmente con el aroma del puro pero preferí caminar más, una vez ya en el parque busqué alguna banca que recibiera los rayos del sol, por fin encontré lo que buscaba, encendí mi puro y me puse a leer, así esuve un rato hasta que me aburrí de esa banca y fui a buscar otra banca más cómoda, la hallé pero al sentarme noté que algo me pasaba y por supuesto lo ignoraba por completo, miré a mi alrededor, bueno sólo lo que no me era limitado del cuello para girar la cabeza y sentí algo extraño, ya había estado ahí pero no era un Deja vu, realmente ya habia estado ahí muchos meses atrás y no en soledad, algo hizo que recordara, me sentía muy extraño estar en esa banca ¿Cómo la había reconocido? Ni idea, sólo que leí dos páginas, cerré el libro, tiré la pachicha del puro y me fui a mi casa, esa sensación era desagradable y justo a tiempo me alejé puesto que el sol ya amenazaba con ocultarse. En todo el día me quedó esa sensación, aborrecía a la persona y los recuerdos, no entiendo que sucedió, traté de meterme en la lectura de nuevo, sólo ahí puedo sentirme bien pero esa maldita sensación había hecho su efecto, me empezó doler la cabeza y prefería dormir para calmar tan inoportunos recuerdos, quizá en mi sueño encontraría la calma y tranquilidad necesarias para olvidar nuevamente.